Entrevista a Leo Margets: “El póker es una pequeña escuela de vida”

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Hablar de Leo Margets es hablar de una de las grandes pioneras y referentes del póker español. Nacida en Barcelona en 1983, se licenció en Business Studies en Londres y completó un máster en Dirección de Empresas en la Universitat Pompeu Fabra, además de formarse en neurociencia, inteligencia emocional y sesgos cognitivos. Una curiosidad infinita por entender la mente humana que siempre ha sabido trasladar a las mesas.

Su irrupción en el circuito internacional llegó en 2009, cuando fue la única mujer en alcanzar las últimas fases del Main Event de las World Series of Poker, terminando en el puesto 27 entre más de 6.500 jugadores. Ese fue el punto de partida de una carrera marcada por la constancia, la disciplina y los resultados. En 2021 conquistó su primer brazalete WSOP en The Closer y en 2025 ha vuelto a escribir historia al meterse en la mesa final del Main Event de las WSOP, convirtiéndose en la primera mujer en lograrlo en tres décadas.

Además de su carrera como jugadora, Leo es autora, divulgadora y socia de Mentopoker, una de las escuelas de habla hispana más influyentes del sector. Para ella, el póker es mucho más que un juego de cartas: es un espacio para el desarrollo personal, la gestión de la incertidumbre y la toma de decisiones bajo presión.

Tras su hazaña en Las Vegas, charlamos con ella para conocer cómo vivió esta experiencia única.

¿Cómo viviste el deep run en el Main Event de las WSOP? Más allá del resultado, ¿qué te llevas de la experiencia?

Ha sido la experiencia más intensa de mi vida. Ojalá no sea la única, pero desde luego ha sido algo muy bestia, increíblemente emocional. Sobre todo por el hecho de haberlo compartido con gente a la que quiero tanto. Tuve un rail increíble, que no solo eran amigos del póker, sino amigos de vida, y eso hizo que todo se amplificara mucho más.

Fue, en definitiva, una experiencia preciosa que voy a recordar siempre. Además, sentí el apoyo no solo de mis amigos y de toda la comunidad, sino incluso de gente que no me conoce, y me siento muy afortunada por haberlo vivido.

Algo que he reflexionado a raíz de esto es la suerte que es que la vida te ponga en una situación en la que puedes sentir todo ese cariño. Todos tenemos gente que nos quiere mucho, pero no siempre estamos en un spot en el que puedan demostrártelo de una forma tan brutal.

Segunda mujer en la historia en alcanzar la mesa final del Main. ¿Qué significa para ti?

Sé que hay mucho énfasis en el hecho de que soy la segunda mujer en la historia en alcanzar la mesa final, la primera en la era moderna y tal. Pero yo, la verdad, me quedo más con haber logrado un séptimo puesto en el Main Event en general. Ese es mi mérito.

Si no hay más mujeres que lleguen a la mesa final es puro tema estadístico: somos un 4 % en el Main, no podemos llegar cada año. De hecho, darle tanta bola al tema me parece tratar a la mujer con un punto de condescendencia. No es que seamos mancas y que tenga más mérito porque una mujer haya llegado. Es simplemente que somos menos, y además está la varianza: esta vez han pasado 30 años.

Yo no represento a las mujeres, me represento a mí misma. Estoy encantada si mi historia puede inspirar a alguien —mujer, hombre, da igual—. Es normal que inspire más a una mujer porque se identifica conmigo, igual que a un español le inspira más un español que un danés. Pero me parece limitante verlo solo desde ahí.

Al final, las mujeres somos un colectivo enorme y heterogéneo. Homogeneizarlo y pensar que yo represento a toda una parte de la sociedad tan diversa me parece un poco absurdo.

¿Qué te pasó por la cabeza cuando te sentaste en esa mesa final? ¿Cómo gestionaste las emociones?

Lo primero fue sentir una alegría enorme al alcanzar la mesa final, una mezcla de satisfacción y logro. Pero a la vez era consciente de que no podía dar la aventura por terminada. Todo el mundo me felicitaba porque ya era un logro increíble, yo misma estaba muy contenta, pero el torneo no había acabado: quedaba lo más importante.

La sensación era gestionar que la gente lo veía como una celebración total —“ya es mesa final, ya está hecho, qué bien, qué de puta madre”— cuando en realidad todavía quedaba mucho por jugar. Yo quería mantener el foco, no dejarme abrumar y seguir con la misma actitud que había tenido hasta entonces.

No era el momento de celebrar, era el momento de seguir jugando bien, mano a mano, centrándome en cada decisión y en hacerlo lo mejor posible.

¿Hubo alguna mano en especial que te marcara durante el torneo?

Creo que no hay duda de cuál fue la mano emblemática del torneo: esas [Jd][Jc] contra [Ad][Kh]. Era un flip, pero la manera en que se desarrolló fue tan épica que sigo teniendo flashes a día de hoy. Me vienen a la mente las caras de mis amigos pidiendo ese trébol, fue muy loco, muy guay. Los abrazos al final, quedarme sorda y con las gafas empañadas…

Yo digo que gestioné bien las emociones durante todo el torneo, y en general fue así, pero justo después de esa mano me costó más recuperar el foco. Por suerte, tuvimos un break 10 segundos después y me vino genial, porque aquello fue un chute de emociones muy bestia.

En tus propias palabras dijiste que habías jugado el mejor póker de tu vida. ¿Cómo te preparaste para este verano? ¿Cambiaste algo?

Sí, jugué el mejor póker de mi vida. La diferencia estuvo en que me preparé muchísimo mentalmente. Siempre lo hago, pero este año iba con muchas ganas de aceptar la incomodidad que implica jugar al más alto nivel. Muchas veces nos precipitamos a tomar decisiones porque, de forma inconsciente, queremos evitar esa incomodidad de no saber exactamente qué hacer en algunos spots.

Yo iba muy abierta y preparada, incluso casi deseando encontrarme en esos spots difíciles. Creo que eso marcó la diferencia. Y también fui con muchas ganas de pasármelo bien: me he dado cuenta de que cuando me divierto juego muchísimo mejor.

Quizás esos dos puntos han sido la clave. Siempre lo había sabido, pero esta vez fue cuando mejor lo pude implementar.

Has hablado mucho sobre el póker como juego mental. ¿Crees que se valora suficientemente ese aspecto en la comunidad?

Sí, creo que hoy en día se valora suficientemente el aspecto mental del póker. Prácticamente todo el mundo entiende que es un juego donde la habilidad a largo plazo tiene recompensa y que la parte mental es clave. Al final es casi tan importante como las habilidades técnicas.

De hecho, es la base: por mucha técnica que tengas, si tu mental te boicotea no sirve de nada. Yo noto que en general sí se valora, aunque puede que esté un poco sesgada por el entorno en el que me muevo, que es muy profesionalizado. Pero sí, creo que se tiene muy en cuenta.

¿Qué opinas de quienes defienden que el póker debe reivindicarse como deporte mental al mismo nivel que el ajedrez?

Yo no considero ni el póker ni el ajedrez un deporte mental. Para mí son juegos de habilidad, aunque en el póker influye mucho más la suerte que en el ajedrez.

Tampoco creo que sea tan importante si se reconoce o no como deporte. Lo que importa es que se entienda como un juego de habilidad, y con eso yo ya me doy por satisfecha. Si luego quieren incluirlo dentro de la categoría de deporte mental, está bien. Al final, si el ajedrez entra, tiene sentido que el póker también.

Este verano La Comunidad se ha unido a la World Poker Federation como representante de España. ¿Cómo valoras este tipo de iniciativas que buscan dar una imagen más global y unificada del juego?

No lo sabía y me alegra que la Comunidad se haya unido a la World Poker Federation. Evidentemente, todo lo que sea sumar está bien. Estar más unidos y luchar por reivindicar que el póker no es simple gambleo siempre será positivo.

Si tuvieses un sueño dentro del póker, algo por cumplir, ¿cuál sería?

Si tuviera un sueño dentro del póker —y lo tengo— sería ganar el Main Event de las World Series. Y lo llamo sueño porque no puede ser un objetivo: un objetivo depende de ti mismo, y esto no.

Lo que sí está en mi mano es prepararme al máximo y darlo todo para que, si algún día llega la oportunidad, pueda rendir al máximo y aumentar mis opciones de cumplirlo. Ojalá se cumpla algún día. Por mi parte, está claro que haré todo lo posible para que así sea.

¿Y tu sueño para el póker como juego? ¿Cómo te gustaría que fuese percibido socialmente dentro de unos años?

Me encantaría que el póker se percibiera como un hobby súper divertido y sano, que además puede enseñarte mucho sobre la vida porque es un microcosmos de ella, una pequeña escuela de vida. El póker te ayuda a desarrollar y practicar habilidades que te dan una ventaja competitiva más allá de las mesas.

Me gustaría que cada vez más gente lo viera así y que eso ayudara a eliminar los estigmas que todavía están un poco vinculados con el póker. Al final es un juego divertido: puedes tomártelo como simple entretenimiento, pero también puedes ir más allá y ver todo su potencial como escuela de vida.

Puedes tomártelo un poco más en serio para sacarte un dinero extra o incluso profesionalizarte, aunque eso es algo muy minoritario. Es como con el tenis o el pádel: la mayoría juega para divertirse y mejorar un poco, no hace falta aspirar a ser profesional. Y básicamente eso: que se vea como un hobby divertido y enriquecedor.